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Tema: Los políticos han logrado disociar sus ingresos del bienestar de todos

  1. #1
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    Los políticos han logrado disociar sus ingresos del bienestar de todos

    Hay que concientizarse de que el Estado caro impide que los negocios lícitos prosperen en el país.

    http://www.laprensa.com.ar/475334-Lo...odos.note.aspx


    14.04.2019 Economía

    Iris Speroni
    * Licenciada de Economía UBA, Master en Finanzas, Ucema. Posgrado Agronegocios, Agronomía UBA.

    La rentabilidad es imprescindible para levantar la persiana todos los días, comprar un camión nuevo, pagar el mantenimiento de la maquinaria o los sueldos. O para pagar los impuestos.

    La rentabilidad es la diferencia entre las ventas y los costos. Las ventas son el producto entre los objetos (o servicios) vendidos y el precio. O más o menos. Porque si no se cobra lo que se vende, no sirve. Entonces lo que importa es lo cobrado de todo aquello que se ha vendido.

    Dentro de los costos tenemos los insumos, el personal y los impuestos. Así que la rentabilidad es la diferencia entre lo vendido que efectivamente logramos cobrar y todos los costos.

    Ahora bien, los insumos ¿son los insumos? Porque si, por ejemplo, compramos cajas de cartón para embalar el producto de la empresa ¿Cuánto es caja y cuánto es impuesto?

    La caja incluye todos los costos del fabricante de cajas pero también, por ejemplo, el impuesto a los ingresos brutos. Y el flete para llevar la caja, que incluye el costo del combustible -la mitad son impuestos-. Entonces cuando uno le compra un insumo a un proveedor, le está pagando todo el trabajo incorporado a ese insumo y además todos los impuestos que esa empresa o persona paga.

    Luego cuando la empresa en cuestión -la que compra las cajas de embalar- vende a su vez su producto, debe incluir en su precio todos los impuestos que paga y todos los impuestos de sus proveedores.

    ESCONDIDAS

    El sistema impositivo argentino esconde los impuestos a quienes los pagan. Si uno pregunta a cualquier vecino de Lanús cuáles impuestos paga dice "ABL". Punto. El impuesto directo. Como mucho agregará "ABL e Inmobiliario", o dirá "ABL, ARBA". Todos los otros impuestos no los ve.

    Cuando en la televisión estaban todo el día, todos los días, con el costo de las tarifas, no decían cuánto era impuesto, sólo el costo total.

    A diferencia de otros países, acá no hay un impuesto a las ventas (minoristas). No. Acá se paga en todos y cada uno de los pasos de la cadena. El impuesto a los ingresos brutos no es a la venta final, sino cada vez que se vende algo. Cada insumo, cada servicio, cada litro de gas-oil, cada Kwh.

    Impuestos que trasladan al próximo paso productivo. Y es un impuesto que se paga gane o no gane plata el que produce. Y que el trabajador lo paga siempre. Gane un sueldo de $ 80.000 o de $ 25.000, o sea jubilado.

    El impuesto a los combustibles es un impuesto que afecta a la totalidad de la economía. Es arena en un engranaje. Sin embargo de eso nunca se habla.

    ABC1 Y SUS VICIOS

    Los políticos han votado impuestos donde ellos (los políticos) se independizan del bienestar general, mandato constitucional. Ganemos o perdamos dinero, nos vaya bien o nos vaya mal, nos insertemos en el mundo o no, ellos siempre tendrán dinero para vivir ABC1 y para sus vicios.

    Porque si uno mueve mercadería, ellos cobran impuestos.

    Si vendo a pérdida, ellos cobran impuestos.

    Si tengo un local y no entra nadie, ellos cobran impuestos.

    Si el granizo arruina la cosecha, ellos cobran impuestos.

    La Constitución Argentina sostiene que el Estado nacional debe vivir de la Aduana, y por si a algún despistado no le quedó claro, lo explica Juan Bautista Alberdi en Sistema económico y rentístico.

    A los políticos argentinos no les importa si se exporta o no, porque ellos cobran de otro lado, cobran del trabajador, del jubilado, de la mujer que tiene planes. Cobran de cada kilo de pan, de cada litro de gaseosa, de cada kilo de carne. Por el flete de la mercadería, cobran la mitad de impuestos en el combustible. Como las heladeras de los comercios consumen electricidad, pagamos impuestos aún cuando el comercio esté cerrado. Por cada pase de manos se paga impuesto a los ingresos brutos e impuesto al cheque. La patronal paga un tercio de impuestos sobre lo que le paga al trabajador. Y si alguien gana más de $ 38.000 les paga impuesto a las ganancias" que no es a las ganancias sino a los ingresos y que los diputаdos no deberán pagar cuando se jubilen.

    Los políticos han logrado disociar sus ingresos del bienestar de todos nosotros.

    QUE LASTRE

    La rentabilidad de un negocio aceita la economía. La ganancia puede ser ahorrada o reinvertida, lo que a su vez crea trabajo, la inversión en sí, y el nuevo nivel de producción. El ahorro le da estabilidad a un negocio, ya que hay un colchón en caso de malas épocas.

    Sin embargo, la carga impositiva mina la rentabilidad de todo negocio. El Estado caro (no así presente, porque no brinda ninguno de los servicios que debe brindar y los reemplaza por darle fortunas a bancos, empresas de energía y transportistas u organizar festivales musicales); el Estado caro impide que los negocios lícitos prosperen.

    ¿Cómo es eso? Porque encarece todos los costos. La electricidad no sale el costo de la electricidad sino electricidad más impuestos, el gas-oil igual, el trabajo igual. Todo insumo tiene una enorme carga impositiva porque a diferencia de otros países donde el impuesto se paga al final de la cadena productiva, acá se paga en cada una de las transacciones. Hasta se paga 1,2% por el hecho de pagar. Es invivible. Y no se vive.

    Por toda esa carga impositiva no se exporta. Porque toda persona que exporte, exporta impuestos. Y nadie en el mundo exporta impuestos. Todos los países exceptúan de impuestos a las exportaciones. Aquí no.

    Los políticos dirán: reintegramos IVA, y hay exención de impuesto a los ingresos brutos. Sí, de la última transacción. Pero no de todas las anteriores. Eso y no otra cosa es lo que hace no competitivas a las exportaciones argentinas.

    Todo producto que compremos, la mitad son impuestos: un cuaderno, una remera, un alfajor, una cerveza, una docena de rosas. Ahora imaginemos todos esos productos a mitad de precio. A mitad. Un alfajor 15 pesos. Son 30 centavos de dólar precio minorista. ¿Qué país no compraría alfajores a 30 centavos de dólar minorista? Tablas de surf, kayaks, llaves inglesas, flores, quesos de cabra tucumanos. Todo a mitad de precio. Ahí sí, naturalmente, seríamos una potencia exportadora.

    Pero de ninguna manera los políticos permitirían eso. Cada vez que le acercan un micrófono hablan de "reactivar el mercado interno". Claro, reactivar la eficiente e impresionante máquina recaudatoria, la única parte del Estado argentino que funciona.

    Y se equivocan. Porque un empleado de una bodega mendocina que exporta toda su producción, compra cuadernos para sus hijos como cualquier otra persona. Al fabricante de papel y cuadernos no le importa si su comprador gana dinero con la exportación o es plomero, le importa que le compre cuadernos. Lo mismo le sucede a todos los empleados de la fábrica y al fletero que los lleva a Mendoza. Los obreros de la fábrica, el fletero, el mayorista, el librero constituyen el mercado interno, que se puede mover porque alguien puede exportar vinos a Gran Bretaña o Estados Unidos.

    No es tan difícil de entender.

    NO ENTENDIERON

    Sin embargo cada vez que un miembro de la cámara de Pymes va a la televisión, se queja por el alto costo de tarifas y no por la carga impositiva. Los sindicalistas se quejan "de que la plata no alcanza", pero no dice que $ 500 en el almacén compran $ 250 de productos y $ 250 de impuestos.

    La economía argentina se achica año a año, década a década. Cada vez menos empresas, más desocupados, más pobres. Cada vez hay menos personas que quieren o pueden sostener a esta casta parasitaria. O se van del sistema (por voluntad o no) o se van del país (que es lo mismo) o cierran su empresa (porque no pueden más o no quieren trabajar más para estos vividores).

    ¿Cuánto tiempos más seguirán los políticos aumentando la exacción? Todo el tiempo que puedan. Se sienten avalados por la gobernanza internacional. Y lo están. No sienten ningún riesgo. Porque no lo tienen.

    PROPUESTAS


    • Eliminar todos los impuestos a los servicios públicos.
    • Eliminar impuestos a los ingreso brutos, transacciones financieras, sellos.
    • Eliminar IVA a combustibles, alimentos, forrajes.
    • Eliminar los impuestos internos al combustible.
    • Bajar IVA a 10% a todos los otros bienes sin excepciones.

  2. #2
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    En un espiral hacia el infierno, por el desaforado gasto político

    Antes el trabajador podía retener el 75% de su salario, hoy el Estado le quita la mitad.

    http://www.laprensa.com.ar/475113-En...tico.note.aspx

  3. #3
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    07.04.2019 Economía

    Iris Speroni
    * Licenciada de Economía UBA, Master en Finanzas, Ucema. Posgrado Agronegocios, Agronomía UBA.

    Hace unos días el sindicalista Rubén Pollo Sobrero fue invitado a la televisión, donde compartió una serie de apreciaciones sobre al gobierno actual y la situación económica. Coincido con él en la mayoría de los conceptos vertidos, en particular cuando sostuvo que el gobierno actual hace lo que vino a hacer. Que no sufrimos su impericia, falta de profesionalismo o ineptitud, sino que vinieron con un plan y lo están llevando a cabo. Y ese plan es endeudarnos. Para justificar la toma de deuda inventaron la mentira del gradualismo. ¿Existe un objetivo ulterior a la deuda? El tiempo lo dirá.

    No quiero detenerme en las coincidencias sino en un punto en que discrepo con el dirigente sindical. Y creo que -en mi personal consideración- el error técnico del Sr. Sobrero es de buena fe.

    El Sr. Sobrero está en contra de reducir el gasto público. Así, en bloque. Sin discriminar en qué se gasta. Entiendo la razón. Cada vez que un economista petimetre (galerita diría Carlos Maslatón) propone reducir el empleo público, se refiere a echar enfermeros u ordenanzas mientras se autosignan puestos de asesores de 4.000 dólares mensuales. Por lo menos desde Cavallo en los '90 hasta la fecha.

    Entonces, el sindicalista, en acto reflejo, se opone. Y lo bien que hace. Pero vale la pena desarmar estos puntos, porque en esto nos va la vida. Si no resolvemos esta situación, la Argentina va en un espiral descendente hacia el averno.

    Barroca y rococó

    El empleo público ha crecido desmesuradamente en los gobiernos de Fernández, no tanto en el de Kirchner, y se ha desmadrado con el actual gobierno. Si Fernández fue barroca, Macri es rococó. Pero no se tomaron enfermeros y camilleros, no se incrementó el sueldo de policías ni del personal ferroviario, no rehabilitaron 100.000 kilómetros de vías férreas, ni se fabrica material rodante y rieles (todo se importa de China), ni los astilleros construyen nuestra marina mercante, ni tenemos pertrechadas a nuestras Fuerzas Armadas con buques, submarinos nucleares, aviones caza, tanques y artillería. No. Llenaron de ñoquis el cuerpo de asesores de FFMM (hasta cineastas contrataron), la jefatura de gabinete duplica el gabinete, como un gabinete en las sombras, y Cancillería rebalsa de gente sin estudios completos. En resumen, son gastos políticos disfrazados de gastos de personal.

    Ese verdadero desvíos de fondos tiene consecuencias: la primera es que las personas que sí trabajan en el Estado, tienen malos sueldos. Los policías que se tirotearon la semana pasada ganan $ 38.000. La segunda es que se gasta en puestos de escritorio (el coordinador del director del vicejefe de gabinete del ministerio) y no en lo que se necesita. Por ejemplo: personal de migraciones en frontera.

    Se gasta dinero sin servicio alguno brindado por el Estado al Pueblo de la Nación. Se lo tragan los políticos para incrementar su patrimonio personal y empresarios asociados.

    Tres caminos deshonestos

    La malversación de fondos públicos tiene tres formas: subsidios (con los correspondientes retornos), compras y obra pública con sobreprecio (con los correspondientes retornos) y simulación de contratos de trabajo (con los correspondientes retornos). La única diferencia entre unos y otros es que la contraparte de los primeros son personas jurídicas y de la última, personas físicas.

    Pero el punto que debería ser de interés de todo dirigente sindical es quién paga ese sobreprecio. Todos los impuestos los pagan las personas físicas. Todo impuesto que se pone en cabeza de una empresa termina trasladado a una persona de carne y hueso. Dentro de las personas de carne y hueso hay comerciantes, empresarios, cuentapropistas, pero la gran mayoría son empleados, jubilados, pensionados o beneficiarios de planes sociales. Cada vez que una señora con cinco hijos de José C. Paz va al almacén con el dinero recibido por la Asignación Universal por Hijo, y gasta $ 500.-; paga impuestos por $ 250.- Los políticos le muestran el dinero hasta que se lo vuelven a quitar.

    Un/a enfermero/a de piso, categoría h., convenio colectivo de trabajo n° 122/75, actualización 2019, que gana $ 25.407,43, deja $ 12.703,71 en impuestos. Porque el peso del Estado no cae en los hombros de Coca-Cola. Ellos trasladan los impuestos en sus productos. Eventualmente, en las malas épocas, venderán menos.

    Los que pagan el Estado son los que ganan $ 25.407,43. Cada primo colocado como asesor, los siete familiares del diputаdo Amadeo, las colaboradoras pulposas de Lipovetsky, todos los familiares de Peña, el hermano de Rodríguez Larreta, todos ellos, son pagados por los trabajadores, no por el Banco de Galicia.

    La cuenta con el sueldo del enfermero corre para el Sr. Sobrero y para todos sus compañeros de trabajo y representados.

    ¿Achicar qué?

    ¿Qué significa achicar? El Estado grande del gobierno conservador (Agustín P. Justo) con la Junta Nacional de Granos creada en 1933, o la infinidad de escuelas, hospitales y comisarías que construyó el gobernador Fresco, o el gobierno de Perón, con la Ciudad de los Niños, el Balseiro, el Pulqui, el Hospital de Clínicas, o de los años posteriores donde se construyeron represas, puentes, Atucha, puertos, bases antárticas, más escuelas, hospitales y comisarías, todo ese país moderno se hizo con el 25% del PBI. Desde 1930 al 2002. Hoy cuestan casi el 50%.

    ¿Cuál es la contracara? Antes el trabajador retenía el 75% de su salario. Por eso nuestros abuelos, aunque fueran obreros, podían construirse una casa. Porque se quedaban con el 75% de sus ingresos y no con el 50% como ahora. Ese 25% de diferencia, ahorrado, es lo que les permitía tener bienes que hoy son inalcanzables. Y ese 25% adicional que se queda la clase política no se va en hospitales o rutas. No se va, en lo que al Sr. Sobrero atañe, a talleres ferroviarios que fabrique material rodante. Se va al INADI con 1.400 empleados, a los $ 10.871.735.349 de la jefatura de gabinete, o a los $ 16.621.332.830 del Ministerio Público Fiscal.

    Ese estado gigante, esa duplicación, tiene como correlato el crecimiento patrimonial acelerado de los políticos y perlas como la AUP y la AUT. El Presupuesto Nacional 2019 contempla subsidios por $ 206.444.663.677 en AUP, Asignación Universal por Petrolero, bajo el rubro <Transferencias Corrientes, Energía, Combustibles y Minería. Dinero para Shell, Bulgheroni, Metrogas. También $ 61.837.848.000 de AUT, Asignación Universal por Transportista, Transferencias Corrientes, Transporte.

    Por lo que nadie más interesado que un trabajador, que gana $ 30.000, $ 40.000 mensuales o un jubilado, en saber en qué gasta ``el Estado presente''. El Estado gigante daña a los trabajadores, que entregan la mitad de su salario, infinitamente más que a las personas acomodadas y desde ya, a los ricos.
    Es más, la mayoría de los ricos argentinos son proveedores del Estado, miembros del Club de la Obra Pública, evasores fiscales, además de algún contrabandista. Porque ninguna actividad lícita es rentable en la Argentina. No es posible hacerse rico fabricando disyuntores, generadores eólicos, parrillas de hierro o criando chanchos.

    Entonces, los defensores de los intereses de los trabajadores, deberían ser prudentes en abrazar el eslogan del Estado presente. Es tomar un eslogan de los contratistas del Estado.

    ¿Dónde está ese 25%? Antes, los gobernantes gastaban 1 de cada 4 pesos que ganaba un trabajador. Ahora, ni los Kirchner ni Macri, pueden brindar servicios con 1 de cada 2 pesos. ¿Qué hacen con ese dinero? Mantienen una corte de funcionarios de más de $ 100.000 por cabeza, y el resto se lo roban, vía subsidios, compras del Estado y obra pública.

    ¿Dónde no está ese 25%? En la falta de ahorro de las familias, la falta de reinversión de la actividad rural, los riesgos de subsistencia de la industria, el comercio y las pymes.

    ¿Realmente le parece bien al Sr. Sobrero que le saquen la mitad de su sueldo a un colectivero para gastarlo en el INJUVE, lleno de señoritos y señoritas de Palermo, Vicente López y San Isidro que no tuvieron un trabajo honesto en su vida o en Roggio o en Metrogas? A mí no. No me parece bien.

  4. #4
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